Melanie Sánchez Cruz, miembro del proyecto, doctora en Educación por la Universitat de València e integrante del grupo CRIE, ha obtenido el tercer premio de la Red Universitaria de Tecnología Educativa (RUTE) a la mejor tesis doctoral en Tecnología Educativa, en la vigésima edición de estos galardones.
Este reconocimiento pone en valor el trabajo desarrollado en su tesis, titulada Recursos digitales para el desarrollo socioemocional e inclusivo del alumnado TEA en Educación Infantil, centrada en analizar si las pantallas y las aplicaciones educativas pueden actuar como aliadas en el desarrollo emocional y social de los niños y las niñas con Trastorno del Espectro Autista durante el segundo ciclo de Educación Infantil.
El estudio se llevó a cabo en dos centros educativos, uno público y otro concertado, con una muestra de 50 estudiantes, de los cuales seis tenían diagnóstico de TEA y dos se encontraban en proceso de valoración. Durante varios meses se diseñaron intervenciones adaptadas al grado de afectación y a las necesidades específicas del alumnado. En el centro concertado se realizaron 23 sesiones de entre 20 y 30 minutos, mientras que en el centro público se desarrollaron entre 33 y 41 sesiones por aula.
Para analizar el impacto de las intervenciones se combinaron herramientas cualitativas y cuantitativas, entre ellas entrevistas al profesorado, las familias y los equipos directivos; el cuestionario DEBA para identificar barreras y facilitadores de la inclusión; escalas de valoración de habilidades socioemocionales; sociogramas; diarios de campo, y registros de observación realizados antes y después de la intervención.
Los resultados muestran que el programa generó beneficios para el conjunto del alumnado dentro de un entorno inclusivo. Los niños y las niñas con TEA que presentaban mayores dificultades experimentaron avances significativos en la imitación y expresión de emociones básicas, el interés por otras personas, la tolerancia al contacto físico, la petición de ayuda, el contacto visual, el seguimiento de instrucciones sencillas, la expresión de afecto y el control de impulsos.
Por su parte, el alumnado con menores necesidades de apoyo mejoró en aspectos como la regulación emocional, la resolución de problemas, el respeto de turnos y normas, la colaboración y la búsqueda de apoyo.
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es que la intervención no benefició únicamente al alumnado con TEA. El trabajo desarrollado contribuyó también a mejorar el clima inclusivo del aula, la empatía, la escucha activa y las relaciones entre todos los compañeros y compañeras.
La tesis subraya que los recursos digitales no deben sustituir la interacción humana, sino funcionar como un puente para favorecerla. Las tecnologías se utilizaron en diferentes tipos de agrupamiento y siempre bajo la supervisión del profesorado, facilitando la participación y la adaptación de los materiales a las necesidades específicas de cada estudiante.
La obtención de este premio supone un importante reconocimiento al trabajo investigador de una de las integrantes del proyecto y refuerza el compromiso compartido con el desarrollo de una tecnología educativa inclusiva, fundamentada y orientada a la mejora de los procesos educativos.







